El collar de sumisión materializa el vínculo de entrega y pertenencia, a menudo llevado con una correa para reforzar la dinámica de poder. El cuero flexible y las anillas metálicas aportan comodidad al llevarlo y solidez para el juego de control.
Símbolo intenso entre compañeros, este collar de sumisión se inscribe en un ritual de dominación consentida. Completa la escena con unas esposas de contención, un arnés de cuero o una mordaza de bola.